Durante los últimos años, el modelo Ransomware as a Service (RaaS) permitió que grupos criminales desarrollaran herramientas de cifrado y las alquilaran a otros delincuentes para ejecutar ataques. Sin embargo, DragonForce está llevando este concepto un paso más allá.
De acuerdo con investigadores de ESET, este grupo dejó de operar como una banda tradicional para convertirse en un «cártel del ransomware», un modelo en el que distintos grupos criminales pueden trabajar bajo una misma infraestructura, compartir herramientas, recursos y canales de negociación con las víctimas, mientras mantienen su propia identidad. Este cambio hace que los ataques sean más difíciles de rastrear y de contener, además de incrementar el número de organizaciones potencialmente afectadas.
¿Qué significa que DragonForce sea un «cártel»?
En lugar de controlar directamente todos los ataques, DragonForce ofrece a otros grupos criminales una plataforma completa para lanzar campañas de ransomware.
Entre los servicios que proporciona destacan:
- Infraestructura para alojar datos robados.
- Plataformas de negociación con las víctimas.
- Sitios de filtración de información.
- Herramientas para cifrar sistemas.
- Soporte técnico para sus afiliados.
Este esquema funciona de manera similar a una franquicia criminal: diferentes grupos utilizan los mismos recursos tecnológicos para realizar ataques independientes, lo que aumenta considerablemente la capacidad operativa del ecosistema de ransomware.
Para las organizaciones, esto significa que aunque una banda desaparezca, otra puede ocupar inmediatamente su lugar utilizando exactamente la misma infraestructura.
Una tendencia que fortalece al crimen organizado digital.
Los expertos consideran que esta estrategia refleja la madurez del cibercrimen. En lugar de competir entre sí, algunos grupos han comenzado a colaborar para reducir costos, compartir recursos y aumentar sus ingresos.
Esta evolución también complica el trabajo de las autoridades, ya que identificar al responsable de un ataque resulta cada vez más difícil cuando varias organizaciones criminales utilizan las mismas plataformas.
Además, este modelo permite que delincuentes con poca experiencia técnica puedan ejecutar ataques sofisticados simplemente pagando por el acceso a la infraestructura.
¿Y qué implica esto para México?
Aunque DragonForce no tiene como objetivo exclusivo a México, el país se encuentra entre los mercados más atractivos para las operaciones de ransomware debido a varios factores:
- La acelerada digitalización de empresas.
- El incremento del trabajo híbrido.
- Infraestructuras críticas con distintos niveles de madurez en ciberseguridad.
- Organizaciones medianas que aún presentan debilidades en respaldo de información, segmentación de redes y autenticación multifactor.
En los últimos años, diversas organizaciones mexicanas de sectores como manufactura, salud, educación, comercio, logística y gobierno han sido blanco de ataques de ransomware, lo que confirma que el país forma parte del radar de los grupos criminales internacionales. Diversos reportes de empresas de ciberseguridad coinciden en que América Latina continúa siendo una región con creciente actividad de ransomware debido al alto número de organizaciones que aún presentan brechas de seguridad.
Para muchas empresas mexicanas, el mayor riesgo no es únicamente el cifrado de la información. Hoy los atacantes también roban datos confidenciales antes de bloquear los sistemas y amenazan con publicarlos si la víctima decide no pagar el rescate, una práctica conocida como doble extorsión.
¿Cómo pueden protegerse las organizaciones?
Frente a un ecosistema criminal cada vez más organizado, las medidas tradicionales ya no son suficientes.
Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Mantener copias de seguridad desconectadas de la red.
- Implementar autenticación multifactor en todos los accesos críticos.
- Actualizar sistemas y aplicaciones para corregir vulnerabilidades conocidas.
- Capacitar constantemente al personal para identificar correos de phishing.
- Monitorear la red en busca de comportamientos anómalos.
- Contar con un plan de respuesta a incidentes previamente probado.
La preparación puede marcar la diferencia entre recuperarse en pocas horas o enfrentar semanas de interrupciones operativas
Conclusión.
La transformación de DragonForce demuestra que el ransomware continúa evolucionando hacia estructuras criminales cada vez más complejas y organizadas. El concepto de «cártel del ransomware» anticipa un escenario en el que múltiples grupos compartirán infraestructura, herramientas y recursos para incrementar el volumen y la efectividad de sus ataques.
Para las organizaciones mexicanas, este cambio representa un recordatorio de que la ciberseguridad ya no debe considerarse únicamente un tema tecnológico, sino una prioridad estratégica para garantizar la continuidad del negocio. En un entorno donde el crimen organizado digital trabaja de forma colaborativa, la prevención y la preparación siguen siendo las mejores defensas.
Fuentes consultadas:
- WeLiveSecurity (ESET). DragonForce: de banda a cártel del ransomware.
- Reportes e investigaciones sobre ransomware en América Latina.
