Una planta industrial puede contar con tecnología de última generación y, aun así, estar expuesta a un ciberataque por culpa de un sistema que lleva décadas sin actualizarse. En México, miles de equipos que controlan procesos críticos continúan operando con tecnologías heredadas que fueron diseñadas cuando las amenazas digitales eran muy diferentes. Hoy, esos sistemas se han convertido en uno de los puntos más vulnerables para la industria y la infraestructura crítica del país.

