Cada vez más niñas, niños y adolescentes en México crecen conectados a Internet, pero también más expuestos a amenazas digitales. Entre ellas destaca una de las menos conocidas: el robo de identidad infantil. Los datos personales de los menores pueden ser utilizados durante años sin que nadie detecte el fraude. ¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger su identidad digital?

